Capítulo 1: Algo más que atracción
El sonido potente del bajo, la guitarra eléctrica y la batería arrollan el silencio de mi habitación junto a la melodía roquera de la vocalista.
“My reality is something weird
My unfriendly smile on my way
Nothing new this wearisome day…”
Adoro estas mañanas. El fresco matinal entra en mi habitación por la ventana que dejo abierta todas las noches cuando termina el invierno. Mientras que, a toda pastilla, me despierto entre la música rock de Anna Tsuchiya. Seguro que ahora mismo mi madre maldice haberme regalado el iwake de Memorex por mi cumpleaños con la condición de sacarme una carrera, que se dice pronto (si lo llego a saber les pido un coche).
“This world is full of narcissist
The girls dressed are just a put-on
Oops! I’m all thumbs, I’m not like you…”
Zero continúa reproduciéndose y yo me remuevo entre las sábanas perezosamente. Sin duda, no cambiaría estas mañanas de primavera por nada en el mundo sobre todo ahora que ya hemos acabado los exámenes del instituto…
- ¡Joder Anabel! Apaga el puto Ipoh si no quieres que lo tire por la ventana!
Sin la más mínima educación mi hermano pequeño irrumpe en mi cuarto de un portazo. Nunca ha sido un chaval con un buen despertar.
- Ángel deberías llamar a la puerta antes de entrar. ¿Qué hubiese pasado si me encuentras en pelotas? –le digo con la suma tranquilidad del mundo porque ni siquiera el cabroncete de mi hermano puede hacer nada para enfadarme. Soy la chica más feliz del mundo en muchos aspectos.
- No tienes mucho que enseñar. He visto tetas mucho más grandes que las tuyas.
¡Joder con el crío! ¿Qué ha sido de la inocencia de los 15? No, si la culpa la tienen sus amigos descerebrados con los que se junta con las hormonas a la vanguardia.
- Las revistas porno no cuentan, nene –le sonrío pícaramente.
Je, je, je, por muy machote que quiera aparentar no es más que un nene de mamá y papá.
- ¡Que te den plana! –sale de mi habitación echando leches-. ¡Y apaga la maldita música! –vuelve sólo para dar el portazo que no ha dado cuando ha salido de primeras.
Ui, qué humos. Debería tomarse la vida con más calma. Después de la avalancha vivida, me dedico a incorporarme en la cama y bajar la música sólo porque no tengo ganas de despertar al ogro de mi padre que duerme en su ciénaga. Sería muy capaz de dejarme sin viaje de fin de curso, tiene incluso peor despertar que mi hermano.
Genial, las ocho. Tengo diez minutos para arreglarme y salir volando al insti, hubiera sido más tiempo si mi “hermanito del alma” no me hubiese dado el espectáculo.
Sin pensarlo dos veces, cojo del armario una camiseta de tirantes con un escote pronunciado y unos vaqueros ajustados. Tengo buen cuerpo, mejor lucirlo ¿no? Me lleva ocho minutos vestirme y maquillarme. Habrían sido menos si no me hubiese dado por hacer ambas cosas a la vez que por casi me hacen caer de morros contra el suelo, sin contar con la ralla negra que me he dibujado accidentalmente en media cara con el lápiz de ojos al perder el equilibrio.
Mi hermano debe haberme contagiado sus malas vibraciones matinales. Aunque aún no hay nada perdido, si me salto el desayuno seguro llego a tiempo a clase. El problema es localizar las botas. Eso si logro recuperarlas de debajo de la cama con toda la mierda que almaceno ahí debajo. Seguro que tengo un ser no identificado viviendo ahí dentro y aún no me he enterado. ¡Ecks, me da repelús con sólo pensarlo! ¡Como para meter la mano ahí dentro! Y eso que es mi porquería…
Hago de tripas corazón y la meto rezando porque, al menos, no me salga ninguna cucaracha, me da un jama cuco con tan sólo pensar en esa idea. Los eternos segundos se convierten en meses antes de dar a tientas con las botas al tiempo que mi mente me traiciona y me advierte de los muy variados bichos que pueden haberse criado en medio de toda la basura, empezando por cucarachas, pasando por arañas y terminando por ciempiés. A punto estaba de abandonar, cuando he rozado la suela de una de las botas que sin querer hacer más larga mi agonía las he sacado más rápido de lo que va el coche de Fernando Alonso en una de sus mejores carreras.
Me dispongo a ponérmelas sentada en la cama (no quisiera pegarme un porrazo y quedarme subnormal por ponérmelas de pie) cuando mi móvil empieza a sonar con la canción de “Save you” de Simple Plan. Veo en la pantalla que es Menchu quien me llama así que lo descuelgo y me lo pongo en la oreja sujetándolo con el hombro para poder ponerme las botas.
Supongo que debo aclarar que Menchu se ha vuelto tan sumamente rata que para que te llame más vale sentarte y esperar que te salgan telarañas. Además también influye que el “Dios de la Economía”, como ella llama a su padre, esté de buen humor para hacerle una miseria recarga y conservarla durante un mes entero.
- ¡Qué fuerte tía! –me deja sorda-. ¿A que no sabes qué ha pasado? –sigue gritándome histérica.
- Si no me lo cuentas, no lo sé –seguro que la deidad de la economía le ha agraciado con un ingreso celestial en su tarjeta de crédito.
- ¿Has salido de casa? –me pregunta cambiando de tema-. Tía, corre. Tienes que venir o la arpía de Alicia te jode los planes para el viaje de fin de curso.
Se me cae el móvil al suelo al escuchar semejante noticia. Menchu no bromearía con una cosa así, sabe que jugar con este tema, es jugar con fuego. ¡La muy zorra! Ya sabía yo que esa le estaba tirando los tejos. Cuando la pille, verás…
- ¡Ei, teta! ¿Sigues ahí? –escucho la voz agitada de Menchu desde el móvil que continúa en el suelo.
- Menchu, entrométete en los planes de esa bruja –le ordeno con el móvil de vuelta en la oreja-. Enseguida voy para allá –cuelgo.
De una, agarro la mochila y salgo zumbando de casa directa al instituto. Paso de desayunar en un momento tan crítico.
“Joder”, “joder” no sé cuántas veces he llegado a pronunciar esta palabra en mi recorrido de camino al instituto, que se me ha hecho más eterno que otros días. Sólo cuando veo las verjas del recinto escolar a una distancia prudente disminuyo el paso, aún así sigo con paso acelerado.
A medida que avanzo, sin creer lo que veo, distingo a Menchu y a Lara en la puerta principal sentadas en uno de los bancos, conversando tranquilamente, lo cual me mosquea enormemente. ¿Qué tiene entendido Menchu por “entrométete en sus planes”?
- Buenos días –las saludo en un tono bastante borde.
- Buenos días –me contestan con una sonrisa de oreja a oreja.
- Le has chafado los planes, ¿verdad? –le replico sin entender el sentimiento de felicidad que envuelve el puñetero ambiente.
- No –me responde Menchu con una sonrisa de bobalicona.
- ¿¡Cómo que no!? –esta es la gota que colma el vaso.
- Es mucho mejor que eso –sonríe siniestramente-. Alicia se le ha declarado.
- ¿¡Y me lo dices así de campante!? –yo entro en crisis-. ¿¡Creía que éramos amigas!?
- ¡Oye! Antes de echar por tierra nuestra amistad, piensa un poco. ¿Cómo crees que ha reaccionado Christian?
- ¿Cómo? –realmente tengo muchísima curiosidad.
- Ha pasado literalmente de ella, igual que ha hecho en todo el curso –me informa Lara.
- Tenías que haber visto la cara de boba que se le ha puesto cuando le ha dicho secamente “Nunca me han gustado las de tu tipo” –ríe sin cortarse un pelo Menchu.
Jamás he sentido un alivio como este. Mi corazón pareciera que se quiere salir del pecho de lo rápido que late. Estas dos, acaban de darme la mañana. No podía haberme despertado con mejor humor, pero no, tenía que llamarme Menchu para preocuparme por nada. Porque, por suerte, la cosa ha salido mejor de lo que esperaba y, de hecho, me alivia pero no es lo mismo, soy más consciente de la urgencia con la que tengo que poner en marcha mi plan.
Si hace diez meses, alguien me hubiese dicho lo que sería capaz de hacer por un chico me hubiese reído en su cara. Pero, a día de hoy, no me atrevería a ver a la cara a esa persona de la que me habría reído, sólo para no ver su sonrisa socarrona y su gesto prepotente.
Vale, supongo que esto requiere de una breve explicación para que se me entienda.
Empiezo por mí misma, soy una estudiante de 18 años a las puertas de selectividad, morena de ojos color miel. Mi signo zodiacal es Aries, mi color favorito es el rojo, mi asignatura estrella es el inglés, y la geografía la quisiera ver extinta; me gusta hacer el vago, Orlando Bloom y el chocolate (el que se come, no el que se fuma); y odio supremamente estar sin blanca, los lunes y tener que cabrearme. Creo que ya os habéis hecho una idea generalizada de mí ¿o también es necesario que os diga el color del tanga que llevo puesto? Bueno, sólo añadir que vengo de una familia compuesta de 7 miembros: mis padres, mi abuelo, mis dos hermanos, “Pelotilla” (el cobaya) y yo. ¡Todo un zoo en vivo y en directo!
Sin embargo, el tema principal está en mi vida amorosa, que para empezar, no es que sea muy activa. De pequeña solía enamorarme frecuentemente y a primera vista de hombres que me duplicaban y triplicaban la edad pero, al crecer, gracias al cielo, eso ha cambiado. Ha cambiado tanto que justo es al contrario. No me enamoro de un chico ni aunque me lo proponga y eso ya es decir si salen a la luz los tremendos embolaos que he llegado a crear con sólo hacer acto de aparición mi cabezonería. Pero no ¡ni por esas me enamoro! Intenté probando a salir con Sergio, un chico que conocí en la Morocha con el que tuve un rollo de una noche y, que a raíz de eso, nos continuamos viendo y la cosa surgió. Dejé que todo siguiera su curso y empecé a salir con él pero desde el primer momento no sentí nada especial por él. Pensé que quizás sería cuestión de conocerle y estar con él. Caso error pues no sentía ni siquiera cariño por él y acabó dejándome refunfuñando que yo era una frígida. ¡Una frígida! ¡Será mamón! Lo único que quería era llevarme al catre y como yo lo vi una pérdida de tiempo, porque no sentía nada por él, me negué. Y me acusó de frígida y estirada. Vamos, que ahora a mi ex no lo quiero ver ni en pintura. Qué desperdicio de primer amor.
En fin, saltándonos unas cuantas miserias mías y pasando cinco meses después de esa relación, llegamos al inicio del último curso de bachillerato. Al primer día de clase. Después de lo ocurrido con Sergio, me propuse abstenerme de cualquier posible relación hasta llegados los 20 cuando los tíos tienen más conocimiento y yo fuese más madura para aguantar sus chorradas. Pero el primer día de clase, tuve que tragarme mis propias palabras. El principio de curso supuso, para mí, un problema y de los gordos. Me enamoré sin remedio de la persona equivocada.
Entrando en detalle, para la gente curiosa, con la llegada del nuevo curso llegó un nuevo estudiante. Con la llegada del otoño, llegó el primer amor. Pero no el primer amor con el que te refieres al primer tío con el que sales sino al primer amor que hace que toda tú despiertes dentro de un cuento de hadas lleno de ilusiones y esperanzas, el que hace que lo veas todo de color rosa. Aunque, para ser sincera, la primera vez que me sentí eso quise suicidarme todo era demasiado color “rosita”. Si bien es cierto, no pude hacer nada por detener ese sentimiento era demasiado cálido y vivo y comencé a quedarme atrapada dentro de él hasta el punto que ahora he caído demasiado hondo como para poder salvarme y escapar de él.
Mi corazón continúa latiendo con la misma intensidad como el primer día cuando miro a Christian.
Y pensaréis ¡qué bonito! ¡Qué suerte tiene! ¡Yo también quiero enamorarme! Pero dejad que os diga que no es bonito ni próspero cuando esa persona ni siquiera te mira, ni siquiera sabe que existes…
Como ya he dicho, Christian no es la persona indicada por la que enamorarse, con él lo único que encontrarás es sufrimiento, ese es el temor que me despertó de mi propia burbuja. A raíz que iban pasando los días, me di cuenta. Es cierto que es un chico atractivo y afable superficialmente pero le rodea un aura de frialdad, solitud e incluso una crueldad disfrazada de soberbia hay veces en las que creo que ni siquiera tiene corazón y me entra miedo porque dentro de mí estoy llena de amor por él. Es alguien a quien más como amigo consideras tu enemigo natural. Es complicado de explicar porque ni yo misma sé cómo he llegado a esta resolución pero así es como lo siento. Va más allá del razonamiento humano, más bien diría que está regido por las leyes de la naturaleza. Lo presiento y me tienta.
Christian es un mundo aparte que no tiene fin y eso me asusta porque desde hace tiempo mis sentimientos se volvieron dependientes de su presencia, de él con tan solo verlo. Me asusta porque está arrasando todo mi ser y jamás he conocido a la chica que late en mi interior nacida de este amor. Una chica frágil y sensible que puede romperse con facilidad. Jamás había sentido algo así por nadie. Jamás me había sentido tan vulnerable por culpa de alguien. Definitivamente, el primer amor terminará destruyendo una parte importante de mi alma y más cuando es de Christian de quien se trata.
Y para finalizar, mi ya no tan breve explicación, diré que Alicia, la tercera en discordia, es la “o sea” típica pija que hay en cada clase y que no sale de casa sin unos bonitos zapatos a juego con su estado de ánimo. Vale, exagero. Pero es tan repelente… A esta no hay que cogerle mucho afecto ¡es la mala de peli! Eso sí, quítale el ojo de encima ni que sea un segundo que ya te ha quitado a tu chico. Para estos casos todas las novias y chicas enamoradas tendríamos que crear una asociación para preservar nuestros derechos de lagartas como estas que ni aunque queramos y nos apiñemos se extinguen. Son como una plaga.
Como la mayoría de las chicas dicen que no merece la pena, todas han ido cayendo como moscas porque Christian, por muy atractivo que sea, es distante y frío, por mucha educación que tenga o finja tener, las chicas se dan cuenta de lo inaccesible que es y abandonan… eso es lo que me ha dado ventaja a la hora de no tener competencia. No obstante, es lo que me está poniendo las cosas más difíciles para que se fije en mí o, al menos, sepa que existo.
Aún así, Alicia tiene el cerebro tan pequeño que sigue sin darse cuenta. Durante el curso se le ha insinuado, en principio, de manera disimulada pero, cuando el tiempo se le iba agotando a partir de abril, lo hizo a lo bestia. Una mañana que estaba en los bancos de enfrente a la cancha de fútbol con otros chicos, Alicia se le acercó en modo “divina de la muerte” con un escote que parecía que las tetas se le iban a salir de la camiseta (no hace falta mucha imaginación para entrar en situación). Se le acercó a una distancia considerable y sumándole que parecía que estuviese hablando con alguien subnormal, multiplicando el descojone de los chicos y la indiferencia de él, restando la peste a perfume que desprendía desde bien temprana mañana y dividiéndole que, sin venir a cuento, ¡se sentó en su regazo! (ese momento quise estrangularla con la cadena del retrete), lo que se obtiene es a mí echando chispas por todos lados que no la cortocircuité porque Menchu y Lara me detuvieron y, en consecuencia, le salvaron la vida. Pese a todo, lo hicieron más por mi bien que por el suyo.
Pero ¿cómo podría caer bien una chica así, que intenta tener más “amigos” que amigas a excepción de “las chicas Elle” (ya se sabe qué revista es la Biblia de las pijas)? Por otro lado, esto a mi me posiciona en peor lugar si supieseis que tengo pensado hacer en el viaje como medidas extremas… En mi defensa declararé que yo he mantenido la distancia esperando me que notara y más que nada porque no me atrevía con un ser de hielo como él. Quizás sea un poco extremista pero llegados a este punto ¿qué más da? ¡El tiempo se agota! Y no estoy dispuesta a renunciar por un chico tan mono (buenorro), tan educado (aceptable), tan frío (pasota) y tan indiferente (irresistible). Tampoco puede que mis gustos digan mucho de mí pero voy a contracorriente. Con todo, el sentimiento lo mueve una fuerza más poderosa que la del corazón, lo mueve el alma. No puedo resistirme sin rasgarla y el dolor es mucho más intenso de lo que puedo soportar. No hay ninguna opción. O me consumo con un corazón roto y un alma hecha pedazos sin posibilidad de repararlos o lo arriesgo todo para salvar mi paz, mi tranquilidad, mi comodidad. Suena egoísta pero tengo miedo a perderle y sufrir su ausencia por eso apostaré mi corazón y mi alma. No hay marcha atrás caí en esta trampa el primer día en que le vi…
- ¡Yeee! –me da un codazo en el omoplato Menchu de camino a clase.
- Mira que eres cariñosa –la jodia me ha hecho daño.
- Eres tú quien estás en las nubes. Encima que te hemos ayudado con Alicia y tienes un obstáculo menos para acercarte a él ¿nos lo agradeces sin contarnos que planeas hacer para que al menos se digne a mirarte?
- ¿Qué me habéis ayudado? ¿¡Cuándo!? ¡Qué jeta tienes! Pero si lo único que habéis hecho es cotillear, que precisamente a ti eso se te da de maravilla –le recrimino a Menchu.
- ¡Qué fuerte me parece! Encima que lo he hecho todo por ti, ¿¡así me lo pagas!?
- Haya paz –como siempre Lara se interpone en el medio para que ni Menchu ni yo nos terminemos tirando de los pelos.
Yo creo que si no fuera por ella, la amistad entre Menchu y yo no habría durado tanto, las dos tenemos un carácter más bien fuerte y chocamos frecuentemente. Pero Lara consigue mantener a flote nuestra amistad y la armonía en el grupo. Es un sol. Algún día tendríamos que ponerle un monumento por la paciencia que nos tiene desde hace 10 años.
- Lo que Menchu ha querido decir es que el viaje será dentro de poco y que si necesitas algo ya sabes que puedes contar siempre con nosotras para lo que necesites.
No sé cómo Lara nos entiende tan bien. Menchu tiene menos delicadeza que el tacto de un estropajo y claro yo me ofendo por lo bruta que llega a ser y antes de pensar en lo qué quería decir pues empiezo a gruñirle, la paciencia no es lo mío y con Menchu se necesita demasiada. Definitivamente, a Lara hay que premiarla con un monumento en una gran plaza luminosa.
- Bueno, no es que tenga trazado al pie de la letra un plan de los de verdad. Pero lo tengo claro, me voy a arriesgar. Es la última oportunidad y la pienso aprovechar.
- Espero que sea algo más original que apestar a perfume del caro, enseñar tetas y cargarte con un kilo de maquillaje.
- ¡Menchu! Tengo más categoría y dignidad que Alicia. Supongo que también más cabeza. Pero no te digo yo que si no se digna a dirigirme la palabra ni siquiera a mirarme, aparezca en su habitación esperándole en su cama con ropa interior sexy o le interrumpa en el baño mientras se ducha con una mini toalla puesta. Aunque también puedo presentarme sin más en la puerta de su habitación con la cena y una botella de champán vistiendo sólo un delantal. Eso les pone a los tíos ¿no?
Se hace un silencio y tanto Menchu como Lara me miran calibrando la magnitud de mis palabras. No sé qué es lo que las convence si mi mirada fija, mi expresión casual, mi tono de voz neutro o la decisión de mis palabras pero Menchu empieza a descojonarse cuando comprueba que hablo en serio.
- Nosotras podríamos averiguar en qué habitación se acomodará –divaga Lara-. Espero que al menos con esa iniciativa consigas alguna reacción –me desea.
- Yo quiero una foto. ¡Eso hay que verlo! –continua entre risas Menchu.
Sí, lo sé. He perdido completamente la cabeza. Pero si ya de por sí me dejo llevar por mis impulsos en situaciones corrientes, en una situación que es mucho más importante, atrayente y limitada las circunstancias se desmadran todavía más. Ahora posiblemente se trate de una probabilidad hipotética que me la tome a la ligera pero para mí lo es. He de acercarme a Christian porque cada día que pasa siento más ansiedad, me ahogo, me vuelvo más vulnerable y los sentimientos incumplidos atacan a mi corazón. Desde hace algún tiempo que este amor pasó a convertirse en dolor y agonía. Ya nada puedo hacer cuando mis instintos están tan descontrolados.
Hay algo en mi mente que me repite una y otra vez que esto no acabará bien. Sin embargo, mi corazón me empuja hacia él como si quisiera romperse en mil pedazos antes que perderle. Este amor es enfermizo y preferiría no haberle conocido nunca puesto que una vez que conoces este sentimiento no puedes vivir sin él. Es como una droga, demasiado adictivo.
Ahora no quiero pensar en ello, no quiero recargarme la cabeza más de lo que ya la tengo. No quiero asfixiarme pensando en el poco tiempo que queda ni en que, si no sale como yo quiero, no le vuelva a ver porque entonces no sé qué me ocurrirá, sea lo que sea, no será nada bueno…
Entramos a clase y dirijo la vista a las mesas situadas al lado de las ventanas y me fijo en él, olvidándoseme las inseguridades, los miedos, las dudas y los sentimientos negativos ahora convertidas en embriaguez y exaltación. Mi corazón late como loco y la voz de mi interior susurra que está dispuesta a aceptar el reto de seducirle en el viaje de fin de curso sin opción de derrota.
Le presto atención disimuladamente, cuando avanzo para sentarme con Menchu y Lara en el sitio de siempre, para ver que está en su sitio de forma relajada mirando al cielo más que a las canchas de fútbol que se ven por la localización de la clase. No hay nada fuera de lugar en él. La tranquilidad y la pasividad que le rodean, el hecho aislarse a pesar de tener relación con algunos compañeros de clase, la actitud de toda su persona que parece siempre estar esperando por algo o alguien. Es una persona completamente misteriosa de la que me muero de ganas por saber qué oculta. Como si fuese un juego peligroso…
Inconscientemente, giro la vista hasta el sitio de Alicia. Está sentada junto a las de su especie clavándome una mirada llena de ira y rencor. A la niña de mamá y papá no le ha sentado bien que le hayan dado calabazas ni que no le consientan lo que ella quiere. Sin poder reprimirme, le sonrió pícaramente y empieza a echar fuego por los ojos porque yo aún tengo una oportunidad.
Por muy tonta que pueda aparentar, Alicia es lo suficiente astuta para saber quién anda detrás de sus presas. Me considera un estorbo porque sabe que yo tampoco he abandonado a diferencia del resto. Y ahora que ella ha agotado sus posibilidades es cuando me ve a mí con cierto peligro. Es la típica persona egoísta, caprichosa y avariciosa que defiende el lema “si no es para mí, no es para nadie”. Deberé tener cuidado en el viaje a Ibiza para que no interceda en mis planes.
- Eugenia, ¿ya tienes las notas de geografía? –interrogan a la profesora al entrar al aula.
- Sentaos, que empezamos la clase. Al final de clase os diré las notas finales de la evaluación –anuncia, tomando asiento en su mesa-. Ahora os repartiré los exámenes del lunes y aprovecharemos para revisarlos.
Esto se está acabando. Dos días más y nos dan las notas. Pese a poder asistir después a las clases extra para el selectivo, ya casi hemos dejado atrás el instituto. Yo, que cuando comenzaban las clases de inicios de curso y los deberes, ya estaba pensando en las vacaciones, no sé porqué pero siento añoranza, un hueco en el corazón. Me he quejado una y mil veces de los madrugones, de no poder salir por culpa de los deberes y los trabajos, las noches en vela por los exámenes, los profesores,… pero empiezo a echarlo de menos y no me he ido todavía.
Además las tres nos lo hemos pasado bien juntas aunque Lara seguirá los pasos de su hermana y se irá a estudiar a Barcelona y Menchu se meterá a hacer un curso de FP en Alicante porque aquí no cursan esa opción. Hemos prometido escribirnos, llamarnos y reunirnos en vacaciones pero sé que no durará mucho porque llevamos caminos diferentes. Cuanto más avanzamos al mundo real, más nos separamos. ¿Soy la única que lo siente de este modo? ¿Soy la única reacia a crecer? ¿O quizás es porque estoy vacía de ambiciones?
Vivo el presente sin pensar en nada, lo más lejos en lo que pienso es en el selectivo porque tengo que hacer una carrera pero el resto está en blanco como una hoja de papel. No sé que quiero de la vida tampoco sé qué puede ofrecerme así que no sé qué quiero escoger. Estoy tan confusa que preferiría volver a enterrarme debajo de las sábanas y no salir de ellas hasta que el mundo haya girado 180º y yo haya superado esta etapa. Si al menos pudiese esconderme y saltar esta etapa de mi vida sería lo mejor que podría pasarme pero eso imposible. El mundo sigue su curso y no puedo detenerme lo único que haría es alargarlo y no quiero desperdiciar mis años de juventud. A lo que tengo miedo es a que llegue el día en que tenga 40 ó 50 años y piense que he desperdiciado mi vida. Eso no podría soportarlo. ¿Porqué alguien tan sumamente inmadura como yo, ha de elegir ahora lo que le marcará para toda la vida? No estoy preparada. No quiero cagarla. ¿Es un buen momento ahora para querer que todo se detenga y retroceda?
- Anabel –me saca de mis pensamientos Lara de un codazo.
- ¿Eh? –ida, intento ponerme en situación para descubrir que me he pasado toda la clase pensando en las musarañas.
- Si te hubieras aplicado un poco más las cosas te habrían ido de otra manera en esta clase –suspira Eugenia-. Que no te extrañe por qué te he suspendido en geografía. Tus resultados tampoco son para tirar cohetes aunque raspas el 5 en este trimestre, me temo que tendrás que quedarte con un 4 en la nota global de la evaluación– me comunica.
El momento de lucidez en el que parecía que estaba madurando se ha desvanecido…
¿¡Por qué tiene que suspenderme!? Vieja bruja, si estás amargada búscate a alguien ¡pero no me desbarajustes los planes que tengo para conseguir a Christian!
Espera, cálmate. Sólo es una asignatura (de momento) no creo que mis padres se lo tomen tan mal como para no ir ¿verdad?...
…No sé por qué pero hay algo que me dice lo contrario.
“Eo, aquí tu conciencia. Cuando te dé la gana de escucharme, sabrás que te lo digo yo.”
¡Lo que me faltaba!
“Deberías habértelo currado un poco más. Si me escuchases de tanto en tanto…”
¡Maldita conciencia! No es hora para restregarme eso por la cara ¡ya es tarde! Somos un equipo ¿¡no!? ¡Piensa en algo de más utilidad para solucionar esto!
“Respira hondo o te da algo. Tranquilízate, sólo es geografía. Tienes septiembre.”
¡Te hablo de Christian! ¡No de geografía!
“Entonces has perdido. Guapa, haberlo pensado antes.”
¿Qué hago hablando con mi conciencia?
“Porque sólo te interesa mi opinión en situaciones extremas.”
Para lo que me sirves de utilidad preferiría que te murieses.
“Mira que me llegas a caer bien. Qué borde que eres.”
¡Cállate!
14/09/08
03/09/08
Entrevista a Anabel
¡Una nueva sección está por estrenarse y tú puedes participar!
En este nuevo espacio se harán entrevistas a los personajes de "Noches de luna roja" y quien lo estrenará será Anabel (después le tocará el turno a Christian XD ).
No lo penséis más, esta es la vuestra. Preguntadles lo que queráis, os responderá(n) a TODAS vuestras preguntas hasta las más indescretas XD (dejad volar vuestra imaginación ^^ ).
Sólo hay una condición
NO SE PERMITEN PREGUNTAS TIPO SPOILER
Por ejemplo: "¿Cómo acabaréis Christian y tú?" o "¿Qué es lo que ha pasado para que piensen de la forma en que lo haces en "Soledad"?"
Lo siento, he amenazado a los personajes con sustituirlos si las respondieran XD tendréis que esperar a que acabe la novela para poder leerla ;) . Una casa no se empieza por el tejado, del mismo modo que una historia no empieza revelándose los hechos clave.
Esto es para conocer a los personajes. Preguntas como "¿Esperas hacerte famosa con esta novela?" XD están permitidas o "¿Cuándo fue tu primera vez?" jajaja. Anabel es una adolescente normal y corriente que va un "poco" a la suya, responderá a cualquier cosa que le preguntéis aunque sea con impertinencias (no sí la conoceré yo ¬¬ ... ).
NOTA: Lo único que os pido es que las preguntas las dejéis en los comentarios de la entrada del post. Si las dejáis en el minixat puede que se pierdan porque va sustituyendo los antiguos comentarios por los nuevos -.-'
En este nuevo espacio se harán entrevistas a los personajes de "Noches de luna roja" y quien lo estrenará será Anabel (después le tocará el turno a Christian XD ).
No lo penséis más, esta es la vuestra. Preguntadles lo que queráis, os responderá(n) a TODAS vuestras preguntas hasta las más indescretas XD (dejad volar vuestra imaginación ^^ ).
Sólo hay una condición
NO SE PERMITEN PREGUNTAS TIPO SPOILER
Por ejemplo: "¿Cómo acabaréis Christian y tú?" o "¿Qué es lo que ha pasado para que piensen de la forma en que lo haces en "Soledad"?"
Lo siento, he amenazado a los personajes con sustituirlos si las respondieran XD tendréis que esperar a que acabe la novela para poder leerla ;) . Una casa no se empieza por el tejado, del mismo modo que una historia no empieza revelándose los hechos clave.
Esto es para conocer a los personajes. Preguntas como "¿Esperas hacerte famosa con esta novela?" XD están permitidas o "¿Cuándo fue tu primera vez?" jajaja. Anabel es una adolescente normal y corriente que va un "poco" a la suya, responderá a cualquier cosa que le preguntéis aunque sea con impertinencias (no sí la conoceré yo ¬¬ ... ).
NOTA: Lo único que os pido es que las preguntas las dejéis en los comentarios de la entrada del post. Si las dejáis en el minixat puede que se pierdan porque va sustituyendo los antiguos comentarios por los nuevos -.-'
Sección:
entrevista,
novedades
01/09/08
Preludio: Resurrección
Preludio: Resurrección
¿Alguna vez has sido testigo de cómo se derrumba el mundo bajo tus pies? ¿Alguna vez has visto cómo la muerte y la sangre arrancan corazones de los que aún permanecían vivos? ¿Alguna vez has escuchado el llanto ensordecedor de almas errantes?
En resumen, ¿alguna vez te has quemado el mismo infierno? ¿En aquel donde todo muere y sólo prevalece el dolor humano?
Yo sí. Lo he vivido. Y ya ni siquiera sé qué parte de mí misma continua con vida. Quizás mi alma y mi humanidad sea lo único que ha muerto dentro de mí. Aún así, agradezco poder continuar respirando, a pesar de todo. Pero desconozco si es bueno o malo…
Yo, ahora, estoy condenada a permanecer en este lugar como penitencia de mis acciones. Porque no hay vuelta atrás una vez que pactas con el Diablo en noches de luna roja…
¿Alguna vez has sido testigo de cómo se derrumba el mundo bajo tus pies? ¿Alguna vez has visto cómo la muerte y la sangre arrancan corazones de los que aún permanecían vivos? ¿Alguna vez has escuchado el llanto ensordecedor de almas errantes?
En resumen, ¿alguna vez te has quemado el mismo infierno? ¿En aquel donde todo muere y sólo prevalece el dolor humano?
Yo sí. Lo he vivido. Y ya ni siquiera sé qué parte de mí misma continua con vida. Quizás mi alma y mi humanidad sea lo único que ha muerto dentro de mí. Aún así, agradezco poder continuar respirando, a pesar de todo. Pero desconozco si es bueno o malo…
Yo, ahora, estoy condenada a permanecer en este lugar como penitencia de mis acciones. Porque no hay vuelta atrás una vez que pactas con el Diablo en noches de luna roja…
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.Preludio: Resurrección
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