23/03/10

Resultados encuesta

Eh, aquí los resultados finales de la encuesta.


(Modo reflexivo ON)

Como observación personal, he de reconocer que ha habido más votos de los que esperaba. Contar con 119 votos frente a los 17 votos (unificados) es una puntualidad inesperada, teniendo en cuenta que cada voto pertenece a un/a lector/a distint@. Y, por supuesto, cuantos más mejor. Sin embargo, los 136 votos totales me demuestran que hay más personas de las que parece que siguen la historia. Y eso me alegra mucho mas. Añadir que es una historia que se conoce y, a pesar de haberse leído, se quiere conservar en libro. No es una historia que se reliega al olvido sino como un bonito viaje que se quiere recordar.

(Modo reflexivo OFF)

(Modo práctico ON)

Desvaríos varios aparte, vistos los resultados, veo viable la autopublicación. Pero (porque todo tiene un "pero") antes de dar una respuesta 100% definitiva tengo que resolver dos puntos importantes.

1º) Necesito el permiso de Anika para usar su ilustración como portada.
2º) El precio del libro debe abaratarse lo máximo. La economía doméstica está en una época de ahorrar todo lo posible por lo que ese precio debe de ser asequible al bolsillo actual.


En referencia al 1er punto le enviaré un mail a Anika y en cuanto al 2º pediré presupuestos... A ver si para esta semana puedo dar una respuesta más concreta.

(Modo práctico OFF)

(Modo quisquilloso ON)

Subiré, en otro momento, una nueva imagen de la encuesta porque esta no se ve muy bien. Le daré al photoshop... pero, al menos, se ve...

(Modo quisquilloso OFF)

22/03/10

Respuestas a preguntas varias

Para ganar tiempo, en este post, voy a dejar resueltas varias preguntas que os rondan por vuestras pequeñas cabecitas (sin querer ofender a nadie).

Ficha de Dakota

Queridas féminas, tenéis tantas ganas de admirar el porte de este súper machote, como yo. Pero lamentablemente Anika (la ilustradora) ya no está de vacaciones y va a su ritmo, sin contar con que, ahora, está metida con la portada y le cuesta algo más aunque el boceto ya lo tiene, falta pintarlo jijiji.

Así que paciencia, todo llegará.

Capítulo 13 (el esperado)

Recapitulando, lo que queda para finalizar la primera parte de Noches es lo siguiente.

1º) Pensamiento
2º) Capítulo 13 (falta revisarlo)
3º) Epílogo

Trato de actualizar semanalmente pero no dispongo de todo el tiempo libre que quisiera, así que paciencia (otra vez).

3º) ¿Y después qué?

Esta es la pregunta del millón. A día de hoy le tengo echadas las dos manos a la senguda parte de Noches (de momento no desvelaré el título). Sin embargo, lo he estado pensando y creo que iré subiendo cosillas según las vaya teniendo y revisando. Más que nada, para que la historia no se quede colgada hasta terminar el escrito completo. Pero tendríais que tener paciencia (sí, de nuevo) porque entonces no sería semanalmente si no cuando estuviese.

Como conclusión, practiquemos tod@s junt@s la paciencia porque la necesitaremos...

(Ahora sin coñas) Así es como están las cosas, si me he dejado o queréis que añada alguna otra respuesta, decidlo y reedito el post.

Besos.

P.D.: Más tarde o mañana, subiré otro post en referencia a la autopublicación de Noches (¡la encuesta ha finalizado!)

16/03/10

Capítulo 12: La Criatura

Capítulo 12: La Criatura

- Browsville es un barrio pobre y, en consecuencia, esa pobreza origina los problemas sociales: drogas, violencia, asesinatos,... Es una cadena viciosa. Sin embargo, es lo que buscamos. Actos agresivos que son habituales y, por tanto, no destacables.

El coche aparcado permanece en un estacionamiento. Transitamos a pie por calles semioscuras y casi solitarias.

- No es un buen plan para un viernes por la noche –mascullo reticente.
- Cambiarás de idea –sonríe sardónicamente.

De golpe, me paralizo turbada. No me da buena espina todo esto. Examino paulatinamente el entorno. No hay más que oscuridad y apenas solitud. Sin embargo, mi cuerpo se rehúsa avanzar. Tengo un mal presentimiento que me impide dar un paso más.

- En realidad, ¿para qué me has traído? Me has engañado –constriño alertada-. No vas a presentarme a nadie. Mierda, ¿¡quién me manda confiar en ti!? –maldigo sofocada.
- ¿Por qué dices eso?
- Todo esto me huele mal. Ni pienses por un instante más que voy a continuar. Prefiero volver a casa a pie –retrocedo.
- Relájate –me sujeta del brazo-. Todo está bien. No hay nada por lo que alarmarse.
- Perdona, pero, sin duda, esa no es mi impresión –impugno acorralada.
- ¿Ah, no? –sondea calmosamente-. ¿Y cuál es?
- No lo sé.
- Paranoias –bufa aburrido.
- Qué no. Es una percepción vaga pero está ahí, presente. Vámonos –exhorto.

Libera mi brazo. Sumido en un mutismo aplastante, me observa.

- Si quieres la pieza del puzle que reclamas, tienes que esforzarte más – conjetura indiferente-. Cierra los ojos –me los tapa con su mano, ennegreciéndolo todo- y céntrate en ese instinto. ¿Qué te dice? Quiero emociones concretas.

Es confuso y difícil. ¿Cómo describir una sensación tan imprecisa y repentina? Trato de localizar el foco de la alarma que se expande por todo mi cuerpo, tal como me ha aconsejado.

De inmediato, noto cómo me empuja calle adelante y esa alarma se esclarece con mayor intensidad.

- Cautela –presiono mis pies contra el suelo para frenarme-, desconfianza, malestar, peligro, respeto -desembucho atronadoramente un chorro de palabras, antes de meditar sobre ellas-. Vámonos.

Retira su mano de mis ojos y se redime en la acción de provocar mi avance.

- Felicidades, has acertado. Nos encontramos en la entrada de una zona “privada” para vampiros. Te sientes fuera de lugar porque no tienes invitación. Para ti, es como adentrarte a territorio enemigo. La pregunta es ¿por qué has sentido ese aviso? O mejor dicho, ¿quién te ha avisado de ese riesgo?
- ¿Quién? Nadie, sólo lo he percibido. Espera –se infiltra en esa zona “privada”-, es territorio enemigo –reitero sus palabras.
- Yo sí tengo invitación y tú vienes conmigo, no te rezagues. Aún no has conseguido esa pieza.

Le llevo el paso.

- Cuando viste a Miju, ¿qué te provocó? –cambia de tema súbitamente.
- ¿Cómo dices?
- Miju –recalca-. Nada más llegar, estaba en el salón y tú no has traspasado del marco de la puerta. ¿Por qué? Quiero un motivo.
- No me lo esperaba. Al verla, a pesar de que estuviese de espaldas, me ha dominado la precaución y la ansiedad, después los celos y, además, he querido…
- Sigue.
- No sé porqué pero he querido agredirle, me repugnaba su presencia–confieso apesadumbrada-. Sé que es una buena chica, me cae bien y no lo entiendo. Es confuso porque realmente me he sentido bienvenida cuando ella lo ha proferido. No antes. Ni siquiera con Jack.
- Ya.
- No se lo cuentes, ¿vale? –aquejumbro culpable-. Se ha portado estupendamente conmigo. Por favor.
- No te preocupes, esto queda entre nosotros –acaricia mi cabeza suavemente.
- Gracias.

Atajamos varios metros antes de reemprender la conversación.

- Tanto la reacción hacia Miju como hacia este lugar guardan relación. Estamos aquí para que conozcas a alguien. Te aviso que no es exactamente ni una persona ni un vampiro.
- Entonces ¿a quién?
- A la criatura.
- ¿Qué criatura?
- Al ser que se está desarrollando en tu interior. El embrión de vampiro, si así lo prefieres. Estamos aquí para que lo conozcas, para que tengas libertad de guiar el rumbo de tu nueva vida. Esa es la ventaja de transformarse poco a poco. Puedes moldearte desde tu gestación. Ser quien quieras ser.

Eso es nuevo para mí.

- Los sentimientos hacia Miju fluyeron a través de la criatura, de tu lado como vampiresa. Como ser humano que tiene los días contados, te comunicas con ella a través del instinto. Al estar incompleta, tu lado humano prevalece en su mayoría pero con el transcurso de los días sentirás con más fuerza ese lado salvaje traducido en impulsos sin origen aparente.
> Los vampiros de nacimiento postergado, al principio, son como bestias salvajes que no tienen uso de razón, como los animales. Incluso, sus recuerdos como personas desaparecen. Al controlar ese lado y recobrar el autocontrol los recuperan junto con su juicio. Pero sólo es posible si naces con la capacidad de pensar y razonar. He presenciado los homicidios de muchos vampiros por carecer de esas capacidades. No pueden dejar libres a esos seres descontrolados y violentos, causarían el pánico y la muerte y nuestra especie se vería con la amenaza de ser descubierta. Simplemente, no pueden vivir de ese modo.
> Eso es lo que hay que evitar contigo. Tienes que nacer con esas capacidades. Por eso, has de domar al embrión que está desarrollándose. No te supone ningún problema porque su vida, aunque sea poderosa, es frágil. Tu yo humano es más fuerte.

¿Por qué Christian no me lo ha explicado? ¿Por qué no ha hecho nada por remediarlo?

- Según Jack, Christian espera a que sea física y mentalmente fuerte para transformarme. Pero, según tu explicación, no es suficiente si no se corrige esa actitud. Lo único que hace es probar suerte. No le importa si sale bien o mal. Lo volverá a intentar con otra persona mientras que, a mí, me espera un final irrevocable –aventuro estupefacta.

Maldito desgraciado, ¿qué soy? ¿Un conejillo de indias?

- No. Él ignora los riesgos que se corren con este tipo de transformación. No tiene la información necesaria. Por eso, estoy yo aquí.
- Gracias por no dejarme de lado –me desahogo antes de percatarme de ello.
- Dejarte de lado, no es una opción.

Sus palabras me alivian.

Apenas unos días pensaba lo peor de Dakota y, en este mismo instante, es mi salvavidas. En realidad, de los cuatro, quizás sea el único quien me proporciona seguridad. Es quien impide que me descarrile y me desplome. Sabe más que todos ellos. No sé a qué verdad absoluta me está guiando con sus pistas pero, si con ellas puedo salir del paso, es todo cuanto necesito.

- Retomando el tema de Miju, ¿quieres saber por qué sientes cierta enemistad hacia ella?

Asiento.

- Ella también es la hija de Christian. Inconscientemente, has notado ese vínculo entre ellos dos. Un vínculo que es mucho más fuerte en ella que en ti. Porque ella está al cien por cien transformada, es un auténtico vampiro a diferencia de ti que estás en pleno cambio, digamos que aún estás "deforme".
> Cuando estés completa, la aceptarás como a una hermana y la apreciarás pero, mientras no lo estés, la envidiarás y odiarás. Aunque tú no lo quieras, la criatura que nace así lo siente.
- No se puede evitar, pues –resoplo-. Pero ¿cómo puedo diferenciar lo que siento yo de lo que siente ella? Es como tener a alguien más dentro de mí. ¡Ou!

Alguien más. ¿Como una okupa? La voz de mi cabeza ¿podría ser la criatura de la que Dakota habla?

- Dakota, esa criatura, ¿habla?
- ¿Qué dices? –mira desorientado.
- Quiero decir, cuando te pasó a ti, ¿oíste voces en tu cabeza?

Se aleja alzando una ceja, patidifuso. Genial, ahora me mira como si estuviese majara. Como si no resultase bastante más extraño todo lo que me está revelando él.

- Nada, olvídalo. Paranoias mías.

Espera. Céntrate y recuerda.

Ella ya no está. En cambio, la criatura sí. Sus últimas palabras están muy difusas en mi conocimiento. La última vez que la oí fue la primera noche de luna roja que presencié. Ciertamente, la primera noche que dejé de ser completamente humana.

¿Es casualidad? ¿Acaso es que la criatura se interpone entre nosotras? ¿Su voz no me alcanza? ¿O ha desaparecido por completo? Ese ser que nace frágil pero poderoso, ¿ha devorado a esa voz? ¿De parte de quién está ella? ¿Podría tener dentro de mí a un enemigo? ¿Alguien que intenta absorber todo mi ser para sustituirme? ¿Debo de confiar en lo que sea que se está engendrando? ¿Y quién era esa voz? Lo único que sé es que demostró lealtad.

¿Cómo luchar contra un fantasma que ni ves ni tocas? ¿Cómo revivir a una identidad ya desvanecida que esconde más verdades sobre mí de las que alcanzaré a averiguar?

No obstante, lo que más me urge es…

- Dakota, ¿qué garantías tengo de seguir siendo yo misma? Si esa cosa está dentro de mí, ¿cómo estar seguros de que no me suplantará y yo moriré? Somos dos identidades compartiendo un solo cuerpo. Tengo miedo. ¿Y si me transformo y yo muero? ¿Cómo tengo la firmeza que la que está hablando ahora mismo no es sólo más que mi lado humano, el que se está apagando lentamente como una llama?
- Por eso estás aquí esta noche. Tienes que crear un vínculo con tu nuevo lado vampiro para domarlo. Si no lo conoces y no entras en contacto con él, la distancia aumentará. Los vampiros que nacen siendo animales salvajes son aquellos quienes ahondaron esa distancia. A partir de esta noche, van cambiar muchas cosas.

La pieza del puzle a por la que he venido. ¿Hasta dónde va a llevarme?

Escasas horas atrás, abrí los ojos y di el primer paso para forjar el rumbo de mi nueva vida. He nacido dentro del seno de una nueva familia que me ha acogido con los brazos abiertos. Me han brindado un nuevo hogar que me protege del mundo exterior y en el que me adapto sin demasiadas dificultades (por el momento). No me he fijado metas ni objetivos ni siquiera tengo nuevos sueños que anhelar. No me corren prisa.

Mi corazón palpita nerviosamente.

Es mi turno. Mi nueva persona está a punto de emerger de su encierro para conocer el mundo en el que ahora reside. Ser una con mi lado vampiro.

A cada paso que nos adentramos en el corazón de Browsville, mis sentidos se agudizan y unas miradas penetrantes de ojos anónimos se dirigen hacia nosotros.

El verdadero comienzo está a punto de dar rienda suelta a mi nueva identidad. Dakota va a enseñarme a estar completa y yo aprenderé a caminar por mi propio pie. Bienvenida sea la independencia.

Accedemos a una bocacalle donde nos guía a un centro de reunión. Como si todo Browsville, estuviese concentrado en ese escondrijo.

Es una amplia calle cortada. Mires donde mires, no hay ni una sola pared que se salve de arrolladores y llamativos grafitis. Varios bidones prendidos, pues es ese fuego la única luz disponible para contraatacar la oscuridad de la noche. Personas ¿o tendría que decir vampiros? de diferentes razas, en su mayoría. Pues no creo que los cuerpos que se desparraman por el suelo cubiertos de sangre y ropas rasgadas sean precisamente de estos seres inmortales. Tampoco quienes permanecen amarrados y agazapados sumisamente drogados hasta las cejas. Ni aquellos a quienes les ha tocado el turno y luchan desesperada e inútilmente por su supervivencia.

Esto es un matadero.

Una reunión clandestina devorada por la solitud del lugar que la excluye de la vida cotidiana de todas aquellas personas que ignoran su especie. Pero con las que podrían toparse mañana. Y entonces maldecirían ese cruce de realidades. Yo podría haber estado en el lugar de cualquiera de ellas, si Christian no hubiese tenido otros planes para mí.

- Exactamente ¿qué pinto yo aquí? –inspecciono el lugar sospechosamente-. ¿O es que es una pequeña parada para tu disfrute personal? –chasqueo la lengua.
- Así que esas tenemos ¿eh? –ríe discretamente-. Me sorprendes. Ya te veía en la otra punta del distrito huyendo enloquecida con lagrimones como puños.
- ¡Oh! No sabía que participaba en una prueba de valor –ironizo-. ¿Después vendrán hombres lobo sin pedigrí y con la rabia o pestilentes zombis en estado de putrefacción?

Dakota me mira sin mediar palabra. Una de dos, o piensa que me ha traumatizado la escena y se me han cruzado varios cables. O realmente existen ambas especies y le he estropeado la sorpresa.

- Ei, a estas alturas ya no me sorprende nada.
- Me están entrando ganas de abandonarte en este lugar a tu suerte –modula aburrido-. Eso, o estrangularte. No me decido.
- Aprecio tu sinceridad –teatralmente, llevo ambas manos a la zona del corazón.
- Va a ser una noche muy larga –vaticina cansado-. Quédate aquí y callada, no vaya a ser que en cuestión de minutos te enemistes con todo vampiro que hay y la líes –me da la espalda.
- Pues sí que deben de ser delicados para ofenderse por tan poca cosa -bufo.
- ¿Qué has dicho? –se gira antes de avanzar.
- Que te espero aquí –sonrío inocentemente.
- Sí, hazlo por tu por tu propio bien y recuerda mantenerte callada.

Tengo toda la impresión que más que de compañero, me hace de canguro…

Tal como me ha indicado, me quedo en el sitio. Mientras él se acerca a un tipo afro al que saluda intercambiando unas cuantas palabras y regresa junto a mí.

- Vamos.

Me agarra del codo, encaminándome hacia un rincón algo apartado del resto. Me posiciona enfrente de una chica joven de mirada perdida acurrucada contra la pared. Sea lo que sea, que le hayan metido en el cuerpo, no es consciente del peligro que corre su vida. Tampoco que su tiempo se ha reducido estrepitosamente a minutos, con mucha suerte, alguna hora. Quizás sea lo mejor. No saber que vas a morir. Martiriza más el pánico a saberlo que al hecho en sí.

- Esta es para ti –sonríe indulgente.
- ¿Para mí?

Los ojos se me salen de las órbitas al atar cabos. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo. ¿¡Por qué las piernas no me responden!? ¡Tengo que largarme echando leches!

- ¿¡Cómo que esta es para mí!? –chillo ahogada con los pelos de punta-. Te agradezco mucho que quieras ponerme en sintonía con mi lado inmortal pero ¡no puedes saltarte los entremeses e ir directamente al plato fuerte!
- Shh. Tranquilízate. No llames la atención.
- ¿¡Qué me tranquilice!? –cuchicheo agobiada-. ¿Estás en tu sano juicio?
- Cálmate –aprisiona mi cuerpo con sus brazos-. Cierra los ojos –me susurra de forma hipnótica detrás de la oreja-. Escucha su voz. Aliméntala o morirá. ¿No sientes su sed? ¿No sientes su llamada?

Súbitamente, cada una de sus palabras relaja en demasía toda terminación nerviosa de mi cuerpo.

- ¿Su llamada?
- Déjate guiar por tus instintos, siéntelos. Si escuchas a la criatura en la que te estás transformando, serás más fuerte. Las cosas se te facilitarán mucho más.

Cada vez escucho más distante su voz.

- ¿Todo irá a mejor? ¿Incluido Christian?
- Sí.

Me adormezco.

- Libérala. Despierta a la vampiresa que hay en ti. Ayúdala, ayúdate.
- Estoy cansada. Tengo mucho sueño, Dakota.

La cabeza me da vueltas y las piernas se me han debilitado. Incluso, me agota hablar. Quiero dormir.

- Deja que mi voz te guíe –su voz profunda y laxante se clava en mi cabeza-. Abre la puerta a tus instintos más salvajes. Permite que la criatura decida por ti. Dale una oportunidad. ¿La escuchas?

Mis instintos. Busco el foco de su origen. Allí hallaré a la criatura. Grita, oriéntame. Ayúdame a encontrarte.

Una extraña sensación se apodera de mí.

Me cuesta respirar. No importa que abra los ojos, todo está negro. Estoy cayendo. La voz de Dakota, la he perdido. Mis pulmones rechazan el oxígeno. Voy a morir.

La realidad se distorsiona. El silencio me subyuga. He dejado de respirar.

“Tump, tump, tump, tump”

¿De quién son esos latidos?

“Sangre.”

Un siseo turbador y repetitivo cobra más fuerza.

“Necesito poder para ser libre.”

¿Es ella? ¿Eres tú?

“No desperdiciaré ni una sola gota sangre de este cuerpo. Jejeje.”

Una exorbitante explosión de sentimientos me inunda. Éxtasis. Supremacía. Una adrenalina primitiva. Esto ni siquiera es comparable a lo que experimenté cuando Gerard agonizaba ante mis ojos. ¡Me siento más viva que nunca!

“Ya nadie podrá detenerme.”

Los sentimientos cobran más fuerza. El amor, el odio… hacia Christian. Un nuevo ser, una nueva mente con mucho poder y sin humanidad. Con un mismo enemigo en común.

No hay duda. Este salvajismo, este descontrol. Es mi lado inmortal. La criatura y yo no estamos ni completas ni unidas y ya contamos con una fuerza sobrenatural. ¡Es fantástico! Nadie podrá contra nosotras.

Necesito esta fortaleza. Este espíritu indomable y salvaje. La criatura es indestructible. En ella, quiero convertirme. Y nada podrá hacerme daño. Seré libre. Christian no podrá seguir rompiéndome el corazón.

¡Ah!

Un dolor agudo ametralla mi cabeza. El oxígeno vuelve a mis pulmones. Mi mente se despeja. La oscuridad se disipa lentamente.

- ¡¡Anabel!! ¡Maldita sea, escucha mi voz! ¡Regresa de una puta vez!

Es la voz de Dakota. Y está enfurecido. ¿Qué le pasa ahora?

Abro los ojos para toparme directamente con sus ojos grises.

- ¿Qué quieres? –mi voz sale como un sonido rasposo.

Su agarre en mis hombros es férreo. Como si sus dedos tuviesen la intención de perforar mis huesos. El tacto de mi lengua con mi boca es pegajoso. Un frío dolor se instala en mi columna. ¡Qué dolor de espalda!

¿Por qué estoy tumbada en el suelo? ¿Qué coño hace encima de mí Dakota?

- Quítate de encima. Me haces daño –gruño quejumbrosa.

A pesar de mi petición, ni se inmuta. Me examina de arriba abajo con cara indescifrable. Parece pasmado. Justamente él. El ser de hielo antisocial y virulento. ¡Habrase visto!

Una risa cristalina se escapa de mi garganta. Él sólo alza una ceja contrariado.

- No te aguantas la cara de lelo que tienes.
- ¡De puta madre! Se le ha ido chaveta –suena una tercera voz acongojada.
- Qué va –Dakota suspira aliviado-. A la pobre la parieron así.

Se incorpora, permitiéndome imitarle. Se acerca al tipo que está junto a nosotros que es el mismo afro que vi antes.

- Limpia esto y sella labios –le pasa un fajo de billetes-. Otra cosa, no informes de esto a Adam. Yo me encargo.
- Claro, tío. Tú mandas. Lo tienes chungo, colega –me observa con cara consternada-. Suerte, la vas a necesitar –se despide.

Sin embargo, no me doy cuenta de que algo realmente se ha torcido hasta que Dakota no se voltea y, con una sonrisa perezosa y triste, exterioriza:

- Todo va a ir bien. Te lo prometo.

Entonces, me doy cuenta.

Somos el centro de atención, absolutamente todos ellos mantienen las distancias, espiándonos precavidamente. A medida que reparo en sus miradas, retroceden y se alejan sigilosamente. Olvidando su empresa, vacían la zona. No lo entiendo. Huyen… ¿de mí?

Sin embargo, la respuesta está más cerca de lo que imagino.

Está en mis manos manchadas de sangre, en mi ropa despedazada y sucia, en mi cuerpo magullado que lentamente se reconstituye, en el suelo…

La chica joven. Sus mechones rubios están esparcidos por doquier, su ropa se ha reducido a harapos de tela teñidos de sangre, su cuerpo está irreconocible, desgarrado y maltratado. Incluso algunas extremidades de su cuerpo han sido ferozmente destripadas.

¡Dios mío! ¿Soy la causante de este horror?

- Esto no está bien –tiembla mi voz en un imperceptible jadeo sofocante.
- No, no lo está.

Por primera vez, la gravedad con la que pronuncia esas palabras sé cuán honesto es conmigo y cuán desarmado está.

- Vámonos.

Me tiende la mano amistosamente y me dejo arrastrar, aferrándome a esa mano. Saliendo de un escenario que quiero borrar de mi memoria. Nos alejamos lo más aprisa posible, en silencio. Y hasta que no llegamos al coche y acelera de camino a casa, mi mente no cesa de repetir imágenes que apabullan mis pensamientos.

¿Cómo olvidar algo así?

- Ponte esto –su voz monocorde suspende todo trance.

Con la vista en la carretera y la mano izquierda al volante, me aproxima una cazadora negra de cuero de los asientos de atrás.

Obedezco.

No tengo frío. No obstante, no me la ofrece precisamente por la temperatura de mi cuerpo.

- ¿Qué ha pasado? -reúno el valor para preguntárselo aunque sé que no me gustará su respuesta.
- Tu lado inmortal ha despertado –acelera aún más.
- ¿He hecho yo eso?
- Sí.

Lo sabía. Se me cae el cielo encima.

- Lo siento –sollozo-. Lo siento mucho.

Comprendiendo en el estado que estoy, Dakota sólo deja que llore y me desahogue hasta que, extenuada, trunco mi comportamiento.

Me doy asco a mí misma.

- Anabel, escúchame. Lo que ha pasado hoy, no es normal.
- ¿Qué quieres decir?
- Yo no te he traído para esto. Así, no funcionan las cosas.
- No te entiendo.
- Existía una remota posibilidad para que esto pudiese suceder. Para que La Criatura cobrase autonomía e incluso se revelase contra tu lado humano.
- ¿Qué posibilidad?
- Que conociese la Sed de Sangre. Cuando mataste a Gerard, la despertarte a ella. Desde entonces, ha cobrado conciencia y se ha desarrollado por sí misma sin contar contigo.
- ¿Y qué pasará ahora?
- Si tu mente no se vuelve más fuerte que ella, vas a convertirte en un vampiro de puro instinto. Van a exterminarte incluso antes de que La Criatura nazca.

Así que ¿aquí concluye todo?

Vaya. Ingenua de mí, imaginar el inicio de una nueva vida. Cuando, en realidad, se extinguió mucho antes de empezar. No tengo futuro y voy a perderme en mí misma. Prefiero estar muerta, a presenciar de nuevo una escena como la de minutos atrás. No dejaré que nadie obre en el límite de mi vida, seré yo quien decida sobre él. ¿Para qué esperarse a mañana, pudiendo ser posible hoy?

No quiero convertirme en un monstruo.

- ¿Cómo se mata a una criatura que está naciendo?

Dakota frena bruscamente. Me contempla furioso con los colmillos asomándose ferozmente.

- ¿Vas a rendirte? –escupe satíricamente.
- ¿Quieres que me convierta en una bestia salvaje y arrase todo a mi paso?
- No.
- ¿Entonces? ¿Qué esperas de mí?
- Que luches por una última oportunidad…
- ¿La tengo? ¿Existe la posibilidad de evitarlo? –me agarro como clavo ardiente a ese descubrimiento.
- Tienes que obtener más poder que el embrión…
- ¿Cómo consigo más poder?
- Si no me cortas, te enterarás –me amonesta malhumorado, arrancando de nuevo el coche-. ¡Escucha cuando te hablan!
- Lo siento –tapo mis labios.
- Si Christian no te transforma definitivamente, La Criatura va a absórbete. Y no hay tiempo material para las dudas.
- ¿¡Christian!? Para el carro, me odia. Transfórmame tú.

Frenazo. Otra vez.

- ¿¡Tú estás mal de la cabeza!?
- Christian no lo hará. Ayúdame –gimo lastimeramente.
- Es imposible. Su poder está en ti. Vuestro vínculo Creador/Hijo está establecido. Si lo intento ese vínculo se romperá. Y significará tu perdición. ¿Quieres un consejo?

Asiento desvalida.

- Si quieres sobrevivir, haz que Christian te necesite tanto que acelere sus planes. Ofrécele la lealtad y la confianza que busca, aunque todo sea una farsa. Al fin y al cabo, lo único importante es quién gane la partida.
- ¿Y no sería más fácil contarle lo que sucede?
- No. Ni se te ocurra. Él no te escucharía y yo tengo que proteger la identidad de mi Creadora y mi vida anterior a convertirme en lo que hoy soy. Ellos piensan que he nacido sin recuerdos –musita hastiado.
- Ya.
- No pareces sorprendida –me mira de reojo.
- Bueno, os escuché de camino a Pulborough. No me dormí todo el trayecto en coche –me encojo de hombros.
- Contigo va a ver que tener cuidado de qué se habla y dónde –susurra.

Quizás sea por el estado sensible en el que me encuentro después del shock o que voy cogiéndole cariño a Dakota, sea por lo que sea, no puedo reprimir el sentimiento de culpabilidad con el que me atenazan sus palabras.

- Mantendré tu secreto a salvo. Te lo prometo.

Mi corazón se acelera. Por primera vez, sumida en todo este caos del que aún tengo la esperanza de despertar, he sido sincera completamente con alguien. Y es justamente el tipo que más déspotamente me ha tratado.

No me responde y yo no aceptaría su gratitud.

No me estoy comprometiendo a nada por que sea mi obligación. Me nace de dentro. Fortuitamente, conozco las debilidades de Dakota, y a lo mejor nuestros casos no son los mismos, pero siento que debo serle leal. Esta noche, si cabe, nos ha unido más. Sin embargo, nadie asegura el mañana.

- Sólo necesito un par de horas o un día entero. Quita de en medio a Jack y a Miju. Por favor.
- Cuenta con ello.

La formalidad que destila unida a su expresión lúgubre, mejora mi ánimo. No estoy sola. Si caigo, cuento con una persona, o vampiro, que me ayudará a levantarme. Aún sigo en el juego.

- Hazlo a tu manera y cómo quieras. Sólo ten en cuenta que Christian debe transformarte el jueves. Noche de luna nueva.
- ¿Estás seguro?
- Cuando te ha mordido, ¿en qué momento lo ha hecho?

Ah. Entiendo. Una vez más, una tercera luna roja caprichosa seguirá perpetuando mi destino.

- Dakota, ¿qué relación guarda la inmortalidad y la luna con vuestra raza?

Se toma su tiempo para cavilar su respuesta.

- Simplemente es un momento propicio.
- ¿Sin argumentos?
- No tientes tu suerte. Es todo lo que conseguirás de mí. Esto, no es más que un cruce de intereses.

Nadie asegura el mañana. No iba tan mal encaminada. Me está dando acceso a la pieza del puzle que le he reclamado. Después, volveré a estar sola.

Algo dentro de mí, con ganas de hacer mucho más daño del que imagino, lucha por su supervivencia. Mi cuerpo, mis instintos, demandan que la bestia de mi interior se libere. No detendré a esa bestia que grita desgarradamente por la libertad. Obtendré más poder no sólo para prevalecer sino también para domesticarla. No me convertiré en un vampiro de puro instinto pero, a diferencia de lo que aconseja Dakota, tampoco destruiré a La Criatura. La necesito y aplicaré una ley tan vieja como la Humanidad.

Los más fuertes, sobreviven.

Definitivamente, Brooklyn desatará lo prohibido. Cambiará el rumbo de mi vida, es el fin y el principio. Ya absolutamente nada vale...

08/03/10

Transición

Frágil y poderosa,
nacía en mi interior.


Un bebé por el que tenía que luchar,
al que debía proteger.

Como un Fénix,
resurgiría de mis cenizas.

La llama de mi naturaleza humana
se extinguía.

El fin daría un comienzo,
mi muerte me devolvería a la vida.

Ni por un instante pensé
que cometía el mayor de mis errores
desatando a esa bestia salvaje.

No supe que
había reducido mis posibilidades a una sola al luchar por ese monstruo incompleto
hasta que fue demasiado tarde.



Anabel